¿Qué es un psicólogo?
Es un profesional de la conducta humana que enseña una serie de habilidades, técnicas y estrategias psicológicas para que las personas afronten los problemas de forma exitosa.La terapia no consiste en hablar con tu psicólogo una vez por semana, sino que consiste en acudir a la sesión presencial/online para aprender unas habilidades muy concretas.
¿Cuándo debo acudir a un psicólogo?
Cuando existe “dolor emocional”, en forma de emociones negativas como: depresión, miedo, pánico, cólera, deseperanza.
Cuando se ve afectada una o varios áreas de tu vida: relaciones con pareja/familia, diversiones, trabajo, descanso, alimentación, proyectos, calidad de vida y salud.
Cuando otros especialistas nos acosejan la necesidad de buscar tratamiento psicológico.
Cuando después de seguir un tratamiento psicofarmacológico, los resultados no son todo lo satisfactorios que deseas.

Adultos

Los trastornos psicológicos y emocionales más comunes en la edad adulta son:

Trastornos de ansiedad

Fobias: Temor acusado y persistente, pero que resulta excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos: por ejemplo, volar, precipicios o ciertos animales.

Crisis de pánico, agorafobia: Las crisis de pánico se experimentan de forma inesperada, provocando malestar y un intenso miedo. Habitualmente, se presentan acompañadas de problemas fisiológicos como palpitaciones, sudación, temblores etc… La agorafobia es la aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar resulta difícil o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia, o bien síntomas similares, puede no disponer de ayuda.

Ansiedad Generalizada: Ansiedad y preocupación excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades, prologándose durante más de 6 meses.

Hipocondría: Preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas que la persona est´, efectivamente, sintiendo (somáticos).

Depresión

Durante una gran parte del día, la persona experimenta tristeza, , pierde el interés por actividades que anteriormente disfrutaba. Incluso, puede implicar una importante pérdida de peso, trastornos del sueño, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad y culpa, dificultad para concentrarse o pensamientos recurrentes de muerte.

Problemas psicosomáticos

Implican síntomas físicos (como dolor, problemas gastrointestinales, sexuales o seudoneurológico), persistentes que hacen a la persona buscar asistencia médica. Sin embargo, tras un examen adecuado, ningún síntoma puede explicase por la presencia de una enfermedad.

Habilidades sociales

Timidez: La timidez es una forma atenuada de fobia social. La persona tímida es cautelosa: no se arriesga a equivocarse, a ser rechazada o a resultar inadecuada. Al no poner en práctica sus habilidades en estas situaciones, no avanza en el aprendizaje de éstas.

Agresividad: Patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de otras personas o normas sociales.

Insomnio

Dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador.

Problemas de pareja

Oposición manifiesta dentro de una pareja, que se identifica por ambos como fuente de problemas.

Trastorno obsesivo-compulsivo

Un patrón de pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes e inapropiados acompañados de comportamientos repetitivos que la persona se ve obligada a hacer (lavado de manos, comprobaciones, un excesivo celo por el orden).

Problemas sexuales

Eyaculación precoz: Eyaculación recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes que la persona lo desee.

Impotencia: Incapacidad recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual.

Anorgasmia: Ausencia o retraso del orgasmo, tras una fase de excitación sexual normal.

Bajo deseo: Disminución o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente.

Trastornos alimentarios

Anorexia: Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla. Miedo intenso a ganar peso y alteración de la percepción de la silueta.

Bulimia nerviosa: Ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo en cantidad muy superior a la que la mayoría de la personas podría en un periodo de tiempo similar. Además, suelen presentarse conductas compensatorias inapropiadas para evitar ganar peso (provocación del vómito, uso de laxantes y diuréticos etc.

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